HISTORIA DE JAPON

La historia japonesa ha estado marcada por periodos de aislamiento que permitieron que el país desarollara la particular cultura insular que cautivó al mundo entero cuando en el siglo XIX se abrió de nuevo a él. Se divide en cuatro periodos importantes.


EL PERIODO HEIAN


El periodo Heian (794-1185) toma su nombre de la antigua capital, la actual Kioto, y fue un punto de inflexion para la civilización nipona, ya que los aristócratas de la corte fusionaron elementos y temas originarios de las islas, como la mitología tradicional y la veneración a la naturaleza, con avances chinos como la pintura, la caligrafía o la poesía.


Las mujeres letradas de este periodo fueron pioneras en la creación del primer silabario japonés, el hiragana, que usaban para crear composiciones literarias, como La novela de Genji o El libro de la almohada, obras de una sensibilidad exquisita que inmortaliza la elegancia de la corte Heian.



Dato curioso: La novela Genji, escrita por la cortesana Murasaki, se considera la primera novela de la literatura medieval.

EL CODIGO SAMURAI


En 1185, el enfrentamiento entre los clanes Taira y Minamoto dinamitó el refinado mundo de la corte y marcó un punto de inflexión hacia una cultura de guerreros feudales, los samuráis, que suplantó a la de la aristocracia de Kioto. Esta guerra civil llevó al establecimiento de la administración del primer sogunato japonés y el traslado del poder real de Kioto a Kamakura.



En esta época se populariza el budismo zen, de importación china, sobre todo entre la élite guerrera que considera que sus preceptos-actuar por intuición, enfrentarse a la muerte si miedo- son valores que hay que cultivar.


En 1467 una nueva guerra civil acabó con la autoridad de los sogunes, y a esta la siguió un siglo de revueltas. Finalmente tres gobernantes- Odo Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu-restablecieron la autoridad del gobierno central.



EL PERIODO EDO

El nuevo sogunato Tokugawa pretendía alcanzar la estabilidad restringiendo el comercio con el extranjero a la región de Nagasaki. Los portugueses, que hasta aquel momento fueron bien recibidos en Japón, fueron expulsados después de que los jesuitas intentaran convertir a la población en católicos. Los holandeses fueron los únicos que siguieron haciendo comercio con los japoneses por su colaboración en la represión de la comunidad cristiana.


En los dos siglos siguientes, el país estuvo prácticamente aislado de occidente. Cuando se restableció la paz, el país prosperó enormemente, y hacia el año 1700 Edo era la ciudad más grande del mundo, con más de un millón de habitantes. En las nuevas y prósperas ciudades, la clase comerciante acomodada forjó su propia cultura, caracterizada por la literatura erótica, el teatro libertino y los barrios de placer conocidos como -mundo flotante-. Este periodo de aislamiento es el responsable de que la cultura japonesa sea tan característica y uno de los grandes atractivos del país.

EL PERIODO MEIJI

En 1853, el oficial de la Marina estadounidense Matthew Perry penetró en la bahía de Edo, desafiando la negativa japonesa de establecer relaciones internacionales. Debilitado por todas las disputas el sogunato japonés no tuvo más remedio que aceptar las exigencias.

Durante el periodo de guerra civil que siguió, los reformistas emplearon tácticas militares y tecnología occidental para obligar al sogunato a ciertas concesiones perniciosas que derivaron en su derrumbamiento.


En 1886 se restableció el poder imperial y el emperador Meiji reubicó la capital en Tokio. El régimen Meiji no tardó en incorporar los hallazgos occidentales y se propuso modernizar el país. Florecieron por Japón muchas señas de identidad de la civilización occidental: desde el ferrocarril a los bancos.





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